Los investigadores de la isla
de Samoa han podido atestiguar la evolución en
acción, pues la población de las mariposas
masculinas de la "luna azul" ha vuelto tras
estar al borde de la extinción. Los
investigadores, de la universidad de Berkeley,
explican el resurgimiento de la especie con la
reciente aparición en las mariposas de un gen
que lucha contra un parásito.
Hace seis años, los
ejemplares masculinos de la mariposa luna azul
eran apenas un 1% de los individuos presentes en
la isla. La causa se debía a unas bacterias
parásitas del género Wolbachia. Las
bacterias son transmitidas por la madre y matan
selectivamente a las mariposas masculinas antes
de que tengan ocasión de eclosionar.
Pero a pesar de la infección
bacteriana continuada, los machos de la especie
ahora han logrado alcanzar una población del 40%
de la población total.
La clave reside en un gen que
mantiene las bacterias a raya. El gen es tan
efectivo que se dispersó a través de la
población entera de mariposas a lo largo de 10
generaciones - en el transcurso de un año-,
según el artículo publicado en el número 13 de
la edición de julio de la revista Science.
"Que yo sepa, éste es el
cambio evolutivo más rápido que se ha
observado," dijo Sylvain Charlat, autor del
estudio e investigador post-doctoral con
colaboraciones puntuales en la universidad de
California, de Berkeley, y en la University
College de Londres.
"este estudio demuestra que
cuando una población experimenta presiones
selectivas muy intensas, tales como un descenso
extremadamente sesgado del sexo, la evolución
puede darse mucha prisa."
El equipo no está seguro de
los orígenes del gen salvador. Habría podido
emerger como una mutación al azar, o habría
podido ser introducido en la población por una
mariposa migratoria de la misma especie.
"sin importar cuál de las dos
fuentes del gene supresor es la elección
correcta, la selección natural es el siguiente
paso. El gen supresor permite que las hembras
infectadas produzcan machos, estos varones se
acoplarán con muchas, muchas hembras, y el gen
supresor por lo tanto estará en más y más
generaciones sucesivas de individuos", dijo
Charlat.
Los investigadores dicen que
el descubrimiento ilustra cómo una especie puede
responder rápidamente a una presión evolutiva y,
de forma más general, cómo de importantes pueden
ser los parásitos como una fuerza evolutiva.

Macho de H. bolina - Imagen tomada de
www.richard-seaman.com